El matrimonio homosexual en Colombia es un tema que
se sigue debatiendo en el Congreso de la República. Sea cual sea la decisión,
jamás deberíamos apoyar la legalización de la unión igualitaria, porque es un
acto inmoral, que va en contra de la Palabra de Dios. La Biblia dice que la
unión hombre con hombre y mujer con mujer, es un acto vergonzoso. “Las mujeres
cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo
también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieren en su
lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres”
(Romanos 1: 26-27)
Por su parte, miembros de la comunidad Lgbt
(lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas) afirman que en una democracia,
en un país laico como lo es Colombia, se debe legislar con relación a los
derechos, no con base en las Escrituras. Ahora bien, se supone que las leyes o
las normas son para el bien del hombre. Y es por eso que el Estado, quien
debe actuar a favor de los ciudadanos, está obligado a utilizar su poder
legislativo para implantar leyes que fomenten acciones dignas, buenas y no
degradantes ni pecaminosas.
![]() |
| La verdad está en la Palabra |
Por su parte, miembros de la comunidad Lgbt afirman
que Colombia es un país democrático, un país de libertades, donde se debe
legislar con relación a los derechos, no con base en las Escrituras. Además,
como si fuera poco, la encuesta realizada por la Secretaría Distrital de
Planeación, a finales del 2010, donde participaron 1.200 bogotanos,
entrevistados por vía telefónica, reflejaron los siguientes resultados: El 63
por ciento de los capitalinos aprueban el matrimonio civil entre personas del
mismo sexo y tan sólo el 36 por ciento considera que se debería prohibir en el
país. Cifras que ilustran, tristemente, una gran aprobación a que se legitime
la unión homosexual. 1
Como vemos, lamentablemente, hoy
en día las personas han tergiversado la verdad de Dios. Por ende, me atrevería
a decir que todos, esto incluye a los funcionarios públicos, deberíamos dejar
de apoyarnos en nuestra propia prudencia, en nuestra propia sabiduría. Uno de
los errores más comunes es creer que somos Dios, estamos seguros de saber lo
que mejor nos conviene a nosotros y a los demás. Pero el Señor Jesús nos dice
en su Palabra que Él es el único que puede hacer perfecto nuestro camino (Sal
18:32) nadie más, ni nuestra familia, ni nuestra voluntad. Y seamos consientes
de una cosa: buscar fomentar la democracia, los derechos para todos, no es
excusa para promulgar leyes que legitiman actividades que no edifican, que por
el contrario perjudican y corrompen a las nuevas generaciones, que a fin de
cuentas son el futuro.
1. http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7881445

Un tema muy polémico, bien sustentado a partir del objetivo del blog. Olvidaste incluir los vínculos hacia los sitios donde tomaste las cifras que utilizaste.
ResponderEliminarlisto! el vínculo ha quedado señalado. saludos.
ResponderEliminar