viernes, 2 de marzo de 2012

Te invitamos a que te pares firme y digas ´NO´


El matrimonio homosexual en Colombia es un tema que se sigue debatiendo en el Congreso de la República. Sea cual sea la decisión, jamás deberíamos apoyar la legalización de la unión igualitaria, porque es un acto inmoral, que va en contra de la Palabra de Dios. La Biblia dice que la unión hombre con hombre y mujer con mujer, es un acto vergonzoso. “Las mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieren en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres” (Romanos 1: 26-27)

Por su parte, miembros de la comunidad Lgbt (lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas) afirman que en una democracia, en un país laico como lo es Colombia, se debe legislar con relación a los derechos, no con base en las Escrituras. Ahora bien, se supone que las leyes o las normas  son para el bien del hombre. Y es por eso que el Estado, quien debe actuar a favor de los ciudadanos, está obligado a utilizar su poder legislativo para implantar leyes que fomenten acciones dignas, buenas y no degradantes ni pecaminosas.

La verdad está en la Palabra
El apóstol Guillermo Maldonado, uno de los predicadores más influyentes del cristianismo en la actualidad, menciona que Dios nos dio el ejemplo de la unión o el matrimonio perfecto: Él creó a Adán y  a Eva, para que ambos se unieran y fueran uno sólo (Él no creó a Eva y a Estela) “Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gen 2:24). A se vez, Maldonado, en su libro “Liberación, el pan de los hijos”, afirma que el Señor odia y aborrece el pecado, pero ama al que lo practica, por eso los seguidores de Cristo debemos pararnos firmes y estar en total desacuerdo con el pecado de homosexualidad, ayudando a que estas personas sean libres de dicha condición. Si Dios nos dio el ejemplo en su palabra qué autoridad o qué potestad tenemos nosotros, sus hijos, para cambiar su ley, su determinación. 

Por su parte, miembros de la comunidad Lgbt afirman que Colombia es un país democrático, un país de libertades, donde se debe legislar con relación a los derechos, no con base en las Escrituras. Además, como si fuera poco, la encuesta realizada por la Secretaría Distrital de Planeación, a finales del 2010, donde participaron 1.200 bogotanos, entrevistados por vía telefónica, reflejaron los siguientes resultados: El 63 por ciento de los capitalinos aprueban el matrimonio civil entre personas del mismo sexo y tan sólo el 36 por ciento considera que se debería prohibir en el país. Cifras que ilustran, tristemente, una gran aprobación a que se legitime la unión homosexual. 1

Como vemos, lamentablemente, hoy en día las personas han tergiversado la verdad de Dios. Por ende, me atrevería a decir que todos, esto incluye a los funcionarios públicos, deberíamos dejar de apoyarnos en nuestra propia prudencia, en nuestra propia sabiduría. Uno de los errores más comunes es creer que somos Dios, estamos seguros de saber lo que mejor nos conviene a nosotros y a los demás. Pero el Señor Jesús nos dice en su Palabra que Él es el único que puede hacer perfecto nuestro camino (Sal 18:32) nadie más, ni nuestra familia, ni nuestra voluntad. Y seamos consientes de una cosa: buscar fomentar la democracia, los derechos para todos, no es excusa para promulgar leyes que legitiman actividades que no edifican, que por el contrario perjudican y corrompen a las nuevas generaciones, que a fin de cuentas son el futuro.

1. http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7881445

2 comentarios:

  1. Un tema muy polémico, bien sustentado a partir del objetivo del blog. Olvidaste incluir los vínculos hacia los sitios donde tomaste las cifras que utilizaste.

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  2. listo! el vínculo ha quedado señalado. saludos.

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